tener siempre bajo almohada un sueño.
No permita que este sea pequeño.
(Condición de la otra necesaria.)
Húyale, amigo, a la idea ordinaria,
no se rinda sin haber puesto empeño,
entienda que del mundo será dueño
quien mire por la lente imaginaria.
Es mi caso el gran ejemplo, lector:
me he viciado del vicio de soñar,
y siendo el sueño el oficio mejor,
me entregué a la dicha de imaginar
un teatro donde vive un cantor
que respira al bailar, cantar, contar.
02/08/2015

:)
ResponderEliminar:')
ResponderEliminar