jueves, 28 de abril de 2016

Amarillita con Azulita

No se van esos fantasmas,
no me sueltan de sus garras...
más te suelto y más me amarras
con tus ojos, con tus almas,
con tu piel que se me escapa,
con mi vida que te extraña,
que te busca y se demora,
que te sufre, que te llora,
que no vive igual... no puede.
Siempre, siempre, siempre llueve...
que me insiste y se enamora.

¿Dónde están esos hechizos 
que prometen transformar 
en un bien lo que está mal? 
¿Dónde más, sino en el piso, 
me encontraste en mi desquicio 
entre gritos doloridos? 
¿Cuántas noches he tenido 
sin tus brazos juguetones? 
¿Cuántas más de esas noches 
sin un "sueña lindo, lindo"?

No se callan estas voces 
ordenándome abrazar 
a la vida y enfrentar 
tantos miedos y reproches.
¿Es posible que no notes 
mis ausencias oculares?
¿Te parecerán normales 
tantas toses y silencios? 
La verdad es que no entiendo 
tal relajo en tus andares. 

Hay un gran hombre en mi contra, 
cada paso castigándome, 
cada llanto regañándome, 
me critica cada cosa, 
me golpea con las rocas 
de la cruel y fiel consciencia. 
Mas no mira, en su insistencia, 
que ese hombre que mató, 
ese mismo, ese soy yo... 
Soy quien sufre y quien golpea. 

Mientras Bach ruega al señor 
que perdone sus pecados, 
yo lamento haber dejado 
escapar de mí su amor. 
El problema del perdón 
cuando se trata de encontrar, 
es esa falsa bondad 
conque promete recibirte... 
debería advertirte 
que no hay tal tranquilidad.


27/04/2016


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