La canción repetida que saluda al infante,
la búsqueda loca de un amable instrumentista,
la ofensiva comida combinada a la vista,
las preguntas que “llevan a dos vidas amantes”
respuestas subidas de cantor y directante,
mirada escondida por verdades imprevistas,
tristezas compartidas, la pausa que despista,
lluvia que agiganta la simpleza del instante,
manos imprudentes, incapaces de evitar
lo que vidrios indecentes, raros, evidentes,
quisieran con sonrisas poder disimular.
Y un color cariñoso, un calor derritiente,
una música inaudible, un contar... cantar...
los rezos tan pasitos... la forma de rezar...
23/03/2015
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