domingo, 25 de enero de 2015

Dominguear o Cómo Perder El Tiempo Agradablemente

Si se inventan tantos verbos 
sólo por la diversión 
que regala la invención, 
entonces creo que observo 
que yo, menos mal, conservo 
mi espíritu juguetón, 
ése que fue la razón 
de comenzar a escribir 
lo que nunca iba a decir 
si esperaba inspiración. 

Es por eso que me invento 
un poema sin sentido, 
un amor que no ha existido, 
un pequeño y feo cuento
que, aunque me pone contento, 
nunca jamás fue leído. 
Y lo que más me ha dolido 
de todo lo que he creado, 
es que aun no me inventado 
la poción para el olvido.

No es verdad que ya ni pienso 
en los besos que nos dimos, 
no es verdad que ya nos fuimos 
de ese lugarcito inmenso.
Y no es cierto que no pienso 
en qué tal hubiera sido 
si, en lugar de haber huido, 
nos hubiéramos quedado... 
Pero bueno, ya es "pasado"... 
¡Bah, no hay poción, no hay olvido!

25/01/2015



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