sólo por la diversión
que regala la invención,
entonces creo que observo
que yo, menos mal, conservo
mi espíritu juguetón,
ése que fue la razón
de comenzar a escribir
lo que nunca iba a decir
si esperaba inspiración.
Es por eso que me invento
un poema sin sentido,
un amor que no ha existido,
un pequeño y feo cuento
que, aunque me pone contento,
nunca jamás fue leído.
Y lo que más me ha dolido
de todo lo que he creado,
es que aun no me inventado
la poción para el olvido.
No es verdad que ya ni pienso
en los besos que nos dimos,
no es verdad que ya nos fuimos
de ese lugarcito inmenso.
Y no es cierto que no pienso
en qué tal hubiera sido
si, en lugar de haber huido,
nos hubiéramos quedado...
Pero bueno, ya es "pasado"...
¡Bah, no hay poción, no hay olvido!
25/01/2015

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