disfruto los días grises,
son, para mi, más felices
que los de cielo más puro.
También he sentido el apuro
que dan los días calientes.
Pero esos días sonrientes,
que alumbrábanme la vida,
supieron darse a a la huida
y qué negro que se siente.
Qué sola es la soledad
de cuatro pedazos sueltos
estando -los cuatro- resueltos
a mirarse con maldad.
Esa cruel felicidad
que seduce e ilusiona...
estas cuatro personas
que tantas risas llovieron,
hoy parece que murieron
esperando otras personas.
21/01/2016

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