donde pasa tanto que nada pasa,
en la que sólo un abrazo me abrasa,
me pregunto qué será de la vida.
¿Seré escritor, actor, sólo un señor
a quien todos desearán ignorar?
¿Será que nadie me podrá cambiar?
¿Seguiré siendo un simple soñador?
Cavilar sobre cuál será el futuro
es una empresa, de hecho, riesgosa,
porque en lo que hay no hay nada seguro.
¿Será mi existencia tan generosa
como para esconderme de este apuro
que llena mi mente de muertas rosas?
13/11/2011

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