domingo, 17 de marzo de 2013

Lacrymosa

Pulsos, adagios, amores, 
música, libros, poemas,
más escritos, más problemas, 
más letras y más dolores.

¿Me dejo llevar por ti?
¿Debo dejar que me atrapes?
¿Debo dejar que te escapes?
¿Me dejo llevar por mí?

La pasión que se acumula 
en cada escrito desierto... 
Cada nuevo desacierto 
sólo así se disimula.

Sólo puedo amar la hoja 
blancuzca cuando me grita 
que muere por ser escrita 
si una pena me acongoja.

Buscando la perfección 
ignoré el real deseo, 
ése que siempre rodeo 
con tal desesperación.

Llanto duro y amargoso, 
lágrimas más que saladas, 
razones desesperadas, 
sueño largo y doloroso.

¿A quién le diré mi nombre 
ya gastado de reproches?
¿A quién miraré en las noches 
para que diga mi nombre?

¿Dónde escribiré preguntas 
de difíciles respuestas?
¿Dónde buscaré mis puertas 
de bisagras ya difuntas? 

¿Cómo miraré a la cara 
de la herida que causé? 
¿Cómo, cómo miraré 
los ojos que antes amara?

¿Por qué este ataque empeñado
en hacerme enloquecer?
¿Por qué no puedo entender 
las ventajas del callado?


17/03/2013


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