viernes, 8 de enero de 2010

Falsa Oda En Verso A La Casa


Aclaro antes de comenzar

Que la rima perfecta no va a estar.

No tiene el número exacto

Y sólo la escribo con un dizque “tacto”.


Vivienda interminable aunque de poco espacio,

Parece gigante ante las fiestas;

Y si estamos estrechos caminamos despacio

Porque nunca faltará la visita molesta.


Se escuchan los sonidos de platicos;

Naturales implementos de cocina.

Sitio de encuentro entre vecinas

Y lugar de ollas, cocas y mil frasquitos.


Aquí llenamos y a veces reventamos

Cuando en familia o solos tragamos.

El comedor gran homenaje merece

Y con la comida siempre crecer parece.


El calor de una sala acogedora

Atrapa a todo el que se sienta

Nos consuela hasta la peor modorra

Y siempre a acostarnos nos tienta.


Sigo mi extraño relato y les presento

Un cuarto que soporta con valor

Cada vez que asiento mi asiento

Tragando sin queja hasta el peor olor.


El cuarto de baño es el que ahora nombro

Dedicando gustoso más de un verso

Aun con tapete largo, blanco y terso

En accidentes se han visto millones de tontos.


Cómo me puedo olvidar del aseo matutino,

Es lo primero que hacemos en el día;

Y en el mismo cuarto honroso y fino

La ducha nos despierta con agua caliente o fría.


No sería escrito de mi destreza

Si no hablo en mi caso de la tristeza;

Puede ser arrullo a la pereza

O donde el amor revuelca la cabeza.


Hablo acá de un blando colchón

En que reposamos luego de un día cansón.

Donde se sueña y también se ama:

Mi lugar favorito es sin duda la cama.


Terminando mi cuento estoy.

Y diciendo esto, casi me voy.

Relaté de necesidades humanas,

Del baño, la cocina y hasta la cama.


Lo que brinda la casa es agradable

Y seguros podemos decir

Que no hay en la vida placeres comparables

A comer, cagar y dormir.



Agosto 4 de 2008


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